Mujeres del Siglo 21

Wine-toast

El anuncio del año

Escrito por Isa Grisanti

 

No me importaba salir en hora pico ya que llevaba conmigo una buena noticia. Mi sonrisa no desvanecía con el tráfico ni los cornetazos. Prendí la radio y deje la primera estación que encontré que tenía música, no comerciales ni entrevistas de opinión política. Para mi buena suerte, empezó a sonar la canción “Como tú no hay dos” de Dj Buxxi, la cual empecé a cantar y bailar en mi asiento. La poca pila del iPhone no me puso tan nerviosa como de costumbre, ya que pronto -en  57 minutos según Waze- llegaría a mi casa.

Mis ánimos subieron cuando comprobé que el ascensor de mi edificio lo habían arreglado. “Finalmente, encontraron el repuesto”, pensé. Al abrir la puerta del apartamento, pegue un grito: “Mamá, Papá, tengo una noticia”. Alguien apagó la televisión y mi perro, que se jura gigante aunque es un yorkie, empezó a ladrar. Para mi sorpresa, mi madrina es la primera en recibirme y pregunta: “¿TE CASAS?”

La sonrisa que no logró quitarme la típica histeria de la “cola” se me fue al instante. Respondí: “No. Me ascendieron en el trabajo”. Ante el momento incómodo, mi madrina se acercó a darme un abrazo y con una mueca me felicitó. Todavía sigo sin comprender el funcionamiento de su mente para pensar que alguien sin novio puede llegar con la noticia de casarse.

Luego, aparecieron mi papá y mi abuela, quien llegó a la máxima velocidad que su bastón le permitía. Sus palabras, para rematar, fueron poco alentadoras: “Tranquila mi niña, te llegará tu día. Siempre hay un gordito o bajito”. Pero antes de que pudiese continuar la idea fue rápidamente interrumpida por mi padre: “Déjala. Así tenemos quién nos cuide”. Evidentemente, mi papá se ganó un golpe en el brazo por parte de mi madre, que justo salía de la cocina. Por mi parte, respiré profundo. Me reí internamente de la situación y decidí que merecía autorregularme algo, posiblemente unos lentes de sol que vi en el Tolón. Sin olvidar que tenía una razón válida para que mi mamá me hiciera un postre.”Mmmmhhh, que rico”, me dije a mi misma mientras se me hacia agua la boca.

No importa qué tipo de buena noticia traes, sigue siendo una buena noticia cuando uno logra metas planteadas. Los objetivos y sus momentos de realizarse han ido cambiando en cada generación. Ese día celebramos con un buen vino mi ascenso, con la excepción de mi abuela que dice que ya tiene edad para sincerarse de que le gusta un whisky.

 

 

Isabella Grisanti

@IsaGris

Comentarios

Comentarios

Escrito por Isabella Grisanti

Me gusta escribir ficción en primera persona. Soy galla ("geek"), romántica y payasa. Como buena latina, tiendo a subir el tono de voz sin darme cuenta. Mafalda de corazón.

Un Comentario
  • JAJAJA me encanta! Es increíble como a partir de los 19 la única buena noticia valida para las abuelas es la de la roca. Qué buena la reflexión final: “Los objetivos y sus momentos de realizarse han ido cambiando en cada generación”.
    Felicidades por tu ascenso, @Isagris!

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