Mujeres del Siglo 21

Despedidas que nunca tuvimos

Mujeres del siglo 21Probablemente lo siguiente que escriba no me dejará muy bien parada. Sin embargo, sabemos que poco me importa. He tenido en mi vida un buen número de amores y desamores. Algunos de ellos han funcionado a tiempo, otros no tanto. Siempre habrá de esos amores que llegan tarde, yo suelo ser de las que llega tarde a muchos lugares.

Hace unos meses pasó algo curioso y no lo quise entender si hasta hace poco. Dos de esos “amores del pasado” volvieron. Notaron en mí una Laura más segura y confiada, más tranquila y centrada, podría decirse que descubrieron la Laura “novia de” que nunca he sido ni he proyectado ser, o por lo menos eso creía yo.

Me llamó la atención, sobretodo porque en esa fecha ya había comenzado a “salir” con alguien nuevo y poco me importaba volver al pasado, pero no supe manejar las situaciones. Aceptar las invitaciones a cenar con la excusa de “nunca nos vemos”, contestar los mensajitos porque “bueno no pierdo nada”, hizo que este par de seres pensaran que yo, La “nueva” Laura seguía disponible para ellos.

Es sabido que mi Ego y yo no tenemos ningún tipo de problema, todo lo contrario, ambos somos bien saludables –salvo por un par de gripes que me dan de vez en cuando-, así que esta actitud de este par no hizo más que subirme el Ego y mejorarlo en salud. Cuando entendí que no estaba logrando transmitirles el mensaje de “mi rey, ese tren salió hace rato y por ahora no hay ninguno en camino”, decidí tomar las riendas del asunto y hablar con ambos.

Debo confesar que en el fondo, y haciendo halago a mi sarcasmo y cinismo, disfruté decirle a estos dos que ya no había nada que buscar en este camino. Mirar hacia atrás y pensar “tuviste la oportunidad de ser mi novio, y pudimos haber sido tremenda pareja” me hizo pensar un poco sobre eso de ¿Cómo sabemos cuando llega el indicado? A lo que me respondí: No existe tal cosa como The One, las cosas cambian y eso incluye a los sentimientos. En mi opinión, el asunto está en conseguir a ese cómplice de vida con el que ríes, lloras, vives, sonríes, sueñas, coges y haces el amor. Esa persona que sin darte cuenta te roba pensamiento, y con el que no te importa estar en tus peores fachas.

Siempre pensé “seré feliz cuando este me pare” o “esperaré a que llegue el momento”, pero no contaba con que cuando eso pasara yo estuviese entretenida en otro mundo, mi mundo, y decidiera no prestarle atención porque esa cosquillita en la barriga y en la entrepierna ya no la podía sentir.

Así que, muchas veces tenemos de esas despedidas dolorosas, pero otras veces no existe. Lo importante es saber que siempre se puede seguir adelante.

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Escrito por Laura Solórzano

Caraqueña peleada recientemente con su ciudad, buscando motivos que la hagan sonreír en medio del caos. Fascinada por el poder del Social Media y socia de locos que le hacen creer que el mundo puede ser un mejor lugar. Cree en Woody Allen, en la literatura y en la comida. Daría su vida por un buen café y una conversación con Sabina y Fito. Mujer dispuesta a demostrar que la histeria es divertida. Twitter: @LauSolorzano.

Un Comentario
  • Simplemente cierto!,la verdad es que al paso del tiempo me he dado cuenta que uno siempre anhela el cerrar el capitulo con una despedida cuando hay muchas veces que esta es sobrevaluada.

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