Mujeres del Siglo 21

Impelabes para bailar histéricamente en casa

dancing-home-aloneHay días duros, días largos, días eternos y días en los que uno simplemente quiere lanzarse a la cama en formato “bola de cañón” (la misma que haces en la piscina para mojar a todo el mundo) y quedarse atrapado entre las sábanas.

Hay otros días en los que nos quedamos solas en la casa, y podemos disfrutar de esta soledad al mejor estilo de comedia romántica hollywoodense: bailando. Y sí, recomendamos que se haga al estilo Tom Cruise: Camisa y ropa interior (las medias son opcionales, le quitan como sensualidad al asunto).

Por esa razón, aquí lanzamos las impelabes para bailar histéricamente en casa:

  1. I wanna dance with somebody, de Whitney Houston. También puede considerarse “It’s not right, but it’s ok”, porque en algún punto eso lo usamos como arma de seducción en nuestro bachillerato (no queremos poner una época más remota, por no deprimir a las que ya recogemos la cédula con pesar). La voz de esta mujer es perfecta, lo sabemos todos, y debe seguir cantando en algún lugar por allí. Además, nos despierta el lado más “girl power” que tenemos dentro. Recomendamos dar vueltas y saltar en algún colchón. O en su defecto ir hacia la cocina, abrir la nevera y echarse hacia atrás, y tener su momento Flashdance.
  2. Girls just wanna have fun, de Cindy Lauper. En esta misma onda del poder femenino, y las mujeres ochentosas, no puede faltar esta canción. Insigne en cualquier hora loca de cualquier fiesta. Cindy Lauper la pegó del techo con ella. Advertimos que esta canción también se puede bailar y cantar con un grupo de amigas (al igual que “Wannabe de las Spice Girls), por aquello del plural del título. Pero si estás sola, amárrate un pañuelo bien grandote en la cabeza, y haz el ridículo sin que nadie te mire, es súper divertido.
  3. Footloose, de Kenny Loggins. Esta canción pertenece a una película en la que aparece Kevin Bacon. Es tan gringa que provoca ir bailando como vaquero por toda la casa e ir gritando ¡Ajúa!, todo el rato. Tiene unos solos de guitarra gloriosos para lanzarse al piso y lucirse, cual Slash, tocando guitarra imaginaria. Además, tiene como una sensualidad implícita, que le da al outfit recomendado un peso mucho más importante.
  4. Ah, ah. No, no, de Héctor Lavoe. Sí, es necesario meterle guaguancó a esta lista. Si bien es cierto que las canciones gringas ochentosas son súper divertidas para bailarlas, hacer el ridículo y ponerse payasa un rato, también debemos asumir que no hay nada mejor que mover el esqueleto al ritmo de uno de los grandes. El señor Lavoe es (sigue siéndolo) un genio de este género, y esta canción tiene todo para practicar en caso de absoluta soledad en una boda: Tiene para practicar las vueltas respectivas hacia un lado y otro, al ritmo del “La, la, la, la”. Recomendamos hacerlo agarrando algún implemento que sirva como micrófono, y cantarla. Es absolutamente liberador.
  5. A pedir su mano, de Juan Luis Guerra. Este evangélico con sabor hace que hasta el Ave María suene bien. Punto, no hay nada qué hacer. Esta canción no sólo es sabrosa de bailar por el característico ritmo merengoso, no; también tiene una influencia medio africana que nos saca los tambores del ADN y hace que meneemos más el cuerpo. Infalible para esta opción: Asuma como compañero de baile alguna puerta de su hogar. Recomendamos, nuevamente, la de la nevera. Y haga los cambios respectivos, y las vueltas. Es el mejor compañero que va a conseguir, porque siempre le seguirá el paso y nunca le va a pisar los pies.
  6. Perdóname, de Gilberto Santa Rosa. Pero la versión en vivo, la que tiene como ochenta y cuatro mil minutos de improvisación. Aquí el reto, además de bailar salsa con la misma elegancia de este señor, es saberse esos minutos de absoluta y mera improvisación. Es no respirar como por tres años, y aprenderse eso de atrás para adelante. Ese logro debería ir registrado en los CV de quienes decidan asumir tal misión. En el momento de recitar aquello, hay que detenerse frente a un espejo y cantarle a nuestro querido público (imaginar que esto se dijo con el mismo tono de Maite Delgado, y su “Gracias, Poliedro”), y al terminar, merquetear el cuerpo como si el mundo se fuese a acabar.

 

Es muy probable que existan más, pero colocar aquí a los de LMFAO o a Pitbull (dueño y señor del meneo de cuerpo, últimamente) sería muy predecible. Después de bailar estas canciones, no necesitarán bailoterapia como por tres semanas.

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Escrito por Mujeres del Siglo 21

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