Mujeres del Siglo 21

Lau quiere tacones

Laura SolorzanoUn día, como quien no quiere la cosa, decido meterme en páginas de modas. Digo, para que nadie sospeche, que tiene que ver con una investigación para un cliente nuevo. Comienzo –desesperadamente- a leer revistas como Vogue y a imaginar look que jamás había pensando, la chica de rojo que usa converse ahroa quiere pisar en alto.

Me descubro, aunque usted no lo crea, en el Centro Lido esperando a un amigo viendo tacones, PROBÁNDOMELOS, y sacando cuentas mientras me tomo un café para ver si me dan los reales (ya no me dan porque boté mi iPhone y me tocó comprarme otro, ese es un cuento para otro día). Me veo en el espejo y digo “eres dos personas distintas y la de los tacones me gusta más”. Pienso, ¿Y si me voy a la peluquería? Esto, en un intento desesperado por cambiar el look de adolescente que me caracteriza y comenzar a ser una mujer un poco más chic.

El cambio es inminente “Lau quiere tacones”. Cuando se lo comento a mi mamá y a mis mejores amigas todas corren desesperada a buscar el número del seguro, a revisar mis cuadernos para ver si hay un corazón roto el proceso, incluso buscan en mi cartera para ver qué droga secreta química inventada está por ahí que me hace delirar y querer ser más alta (ok, nada de esto pasó, pero hubiese sido divertido).

En medio de mi noséqué comienzo a pensar “seguro le metieron algo al café”, “¿será too mainstream usar converse y por eso mi subconsciente quiere tacones?”, “¿Es que asumí que crecí?”. No, nada de eso, yo crecí hace rato pero me gusta la comodidad y pues descubrí en medio de un camino con piedritas que los tacones me hacían ver algo así como “elegante”, diferente, más guapa.

No sé si un día despierte con ganas de eliminar mis bellos rulos o si decida –cuando tenga dinero algún día- cambiar el clóset, dejar de usar todos esos accesorios de playa para sumarme a los accesorios de “niña con cargo importante y que ama su vida”, lo cierto –por ahora- es que quiero usar tacones y la única manera clara de poder decirlo y aceptarlo fue sentarme hoy lunes, en medio de mi cama, viendo todo como loca, a gritar ¡Quiero usar tacones! (está bien, tampoco grité, mis papás duermen y mínimo recibiría un taconazo de mi mamá).

No sé qué pasará pronto, pero lo que les digo es que apenas comience a usarlos, ustedes serán las primeras en ver las fotos de “Laura con tacones”.

Tranquilas, en serio estoy bien, me tomé la temperatura y llamé a mi médico, todo bajo control salvo los tacones.

(Ajá, para quienes tienen poco tiempo leyéndonos, les dejo este artículo que escribí hace un año (sobre tacones) y uno que escribió Amanda –y sí, la conclusión de mis ganas de tacones se ve soportada en este post)

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Escrito por Laura Solórzano

Caraqueña peleada recientemente con su ciudad, buscando motivos que la hagan sonreír en medio del caos. Fascinada por el poder del Social Media y socia de locos que le hacen creer que el mundo puede ser un mejor lugar. Cree en Woody Allen, en la literatura y en la comida. Daría su vida por un buen café y una conversación con Sabina y Fito. Mujer dispuesta a demostrar que la histeria es divertida. Twitter: @LauSolorzano.

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