Mujeres del Siglo 21

Cómo fallar en hacer dieta

Verán, internet está plagado de sitios web que te dicen cómo hacer dieta, cómo perder peso en una semana, cómo deshacerte de los rollitos que se te marcan con el sostén, cómo concentrarte en hacer dieta, dieta, dieta… Yo decidí escribir sobre cómo romper la dieta a ver qué tal.

Lo primero es esperar a que sea domingo en la noche, porque las dietas siempre empiezan los lunes.

Ese domingo tipo diez de la noche debes decidir la estrategia de rebajar… ¿será la dieta del Special K?, ¿Vamos con la del té verde?, ¿o mejor la dieta de los puntos?, no, no, esta semana vamos a probar con la clásica Miss Venezuela: dieta alta en proteínas y baja en carbohidratos; mucha lechuga y atún con piña, pues. Además, harás ejercicio cuando llegues en la noche. Esta sí es la semana.

Esa noche antes de acostarte debes prometerte a ti misma que «esta semana sí la cumples, [tu nombre]», en tono de mamá regañona, y te acuestas feliz porque finalmente eres una mujer decidida que sabe trazarse metas y tiene la voluntad de cumplirlas. Debes acostarte planeando todo lo que te volverá a quedar en unas dos o tres semanas cuando hayas dejado atrás esos desdichados kilos que no sabes cómo llegaron aquí.

Una vez que realizas ese proceso todo será cuestión de tiempo.

Debes levantarte y prepararte ese desayuno light que ya tenías planeado. Cómetelo repitiéndote a ti misma cuán sabroso está… « ¿Viste que está buenísimo? ¿Quién necesita estas deliciosas y, y engordantes harinas en la mañana? ¡Yo no!». Puedes darte una palmadita en el hombro izquierdo para reafirmar que lo estás haciendo bien. Indudablemente quedarás con hambre así que deberás tomarte un gran vaso de agua mientras piensas « ¿Ves? Ya estás perfecta, nada que envidiarle a ese Brunch del fin pasado».

Saldrás a tu día airosa, con el ego inflado porque has ganado la primera batalla del día. Cuando sean las 10:00 am y te des cuenta de que ya van casi cuatro horas desde que desayunaste debes continuar en pie de lucha y optar bien por una barrita de granola, una frutita o un yogur, y por supuesto acompañarlo con un nuevo vaso/botella de agua. Dale que vas genial. Si alguna amiga te ofrece otra cosa en el camino tienes derecho a llamarla «hereje», «zángana» y hasta «mala amiga». Tú estás a dieta.

A eso de la hora del almuerzo debes tener planificada la ensalada fresca que te dará cita, y cada vez que muerdas una crujiente lechuga decirte a ti misma que está divina, pocas cosas más suculentas que esa podrías desear a estas horas. Total, eres una mujer fuerte, un ejemplo a seguir. Lo ideal es que culmines el almuerzo con una tacita de café negro sin azúcar, o a lo sumo con Splenda.

A estas alturas del día nada puede disuadirte de tu voluntad de hierro, de cuán efectivo es el poder de tu mente. Tú estás en control. Siguen los vasos de agua uno tras otro.

Cuando peguen las 4:00-4:30 tómate tu break de media tarde, y date cuenta de lo bien que lo has hecho hoy. Mereces un premio así que deberás aceptarle a tu amiga sonsacadora –o la flaca que come y no engorda- que un dulcito no le hará daño a nadie, total ¿viste lo light que has comido todo el día? Malo hubiese sido desayunar una torre de panquecas empapadas de mantequilla y syrop de maple, con un pedazo grande de queso asado y tocinetas, y chocolate caliente y…. Pero no lo hiciste, te comiste unas poquitas calorías y qué diferencia hace ese dulcito ¿verdad? Tómate otro vaso de agua después de la merienda y ya.

Una vez que regreses a casa después de tu largo día deberás darte cuenta de que te has portado muy bien, que lo estás logrando y –por supuesto- deberás obviar el hecho de que te comiste el dulcito. Por supuesto, mientras más tarde llegues a casa más hambre tendrás, así que deberás olvidar lo del ejercicio “por hoy” y dar rienda suelta al tren de excusas que tu mente creará para obtener esas calorías que ha demandado todo el día, y deberás convencerte a ti misma de que un pedacito de pizza o dos arepas a las 8:30 de la noche no están mal. Come sin remordimiento alguno.

Una vez que hayas terminado escoge alguna actividad pasiva ya que acabas de comer.

Cuando ya te vayas a acostar, en ese momento íntimo entre tú y tu almohada haz el recuento de los resultados de tu dieta y date cuenta que dejaste lo engordante para el final del día y que no puedes hacer nada porque debes dormir para levantarte temprano mañana. En este momento deberás reprocharte enfáticamente pues ésta es la n-ésima vez que te encuentras en esta situación.

En este punto tienes dos opciones: 1) repetir inmediatamente este proceso al día siguiente ó 2) esperar que llegue el lunes siguiente para comenzar de nuevo.

 

¡Fácil!

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Escrito por Amanda Quintero

Economista y escritora. Intensa. Curiosa por naturaleza. Amo una buena carcajada, una historia que me haga llorar, una canción pegajosa. Simétrica. Disfruto infinitamente de la cotidianidad sencilla, interrumpida por lo novedoso.Trabajo por convicción. Incurable enamorada de lo público, de los sabores fuertes y de poder decir lo que se me antoje. Twitter: @AmandaIsabel87

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