Mujeres del Siglo 21

WAKE UP, SISTER!

multitasking woman¿Saben qué es bien cómico? Eso de que todo el mundo jura y perjura que en el futuro es que va a estar bien, incluyéndome. De verdad, creo que esa es una costumbre muy occidental. Todas juramos que en veinte años seremos unas mujeres en nuestros cuarentas, con tres hijos sanos, bonitos, que sabrán hacer sus tareas solos. En ese paquete de la felicidad también entra un esposo buenmozo y exitoso que nos ama más que a nadie en el mundo y el resto de las mujeres le parecen feas. Otra cosa, resulta que a esa edad sí encontraremos tiempo para hacer ejercicio y ya no nos dará flojera, entonces también resulta que en Caracas siempre habrá sol y, a pesar de que trabajamos y llevamos la casa al pelo, también tenemos tiempo para broncearnos. Así que, nuestra imagen es la de una vida perfecta que “por supuesto que llegará, solo tienen que pasar los años”. Wake up, sister! Tranquila que eso también va para mí, no es que yo soy la sensata que sí está clara que en veinte años seguiré con la piel color leche y que tendré que ayudar a mis hijos con todas sus exposiciones. Probablemente, a los cuarenta, estaré poniendo los mitos en que cuando tenga sesenta años seré una señora sabia y con plata para viajar a París por largas temporadas… ¡Pero! ¡El punto! Tenemos que dejarnos de eso. Lo que tenemos es el presente, y eso nos lo han dicho de sobra: que si vive el día a día, que si hay que pensar que cada día es el último, que si la vida es una, que si es corta y bla, bla, bla. Pues, esas cursilerías me parecen bien acertadas. No se puede, no puedo, yo, María Paulina Camejo, vivir pensando que el Nobel de Literatura me va a llegar mágicamente a los cincuenta años mientras mi novela está olvidada en mi computadora desde junio. Qué be-lle-za. Una vergüenza me parece, de verdad. Y también imaginándome a los cuarenta con las piernas duras y bronceada, cuando mi piel ni se broncea bien y nunca he hecho el ejercicio suficiente como para que mis piernas sean unas rocas. Así que, por mi parte, qué hacer: volver a escribir o el Nobel se lo van a dar a Astrid Espinoza (una amiga de la UCAB que también se quiere ganar el Nobel y la quiero mucho, la verdad) o dejar de imaginarme que me lo gano y pensar en el vestido que usaré en la ceremonia si de verdad no estoy escribiendo. Con el ejercicio… o empiezo a hacer ejercicio y a tomar sol aprovechando que vivo en Miami y eso, o asumir que seré una mamá blanca con cuerpo de señora. Sí, creo que eso es lo que todas tenemos que hacer: o empezamos a trabajar desde ya, como, de hecho, algunas hacen; o nos dejamos de tanta soñadera sin plan que la lleve a cabo. Lo mejor es soñar y actuar. Siento que esto es como un artículo de autoayuda, odio los libros de autoayuda -.- Esto no es autoayuda, es simplemente un wake up call, ¿verdad? Dime que no es autoayuda. ¡Hasta la próxima!

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Escrito por María Paulina Camejo

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