Mujeres del Siglo 21

M0017861 Vaginal examination , from Maygrier, Nouvelles...1825

Un paroxismo hitérico, por favor

hysterical massageEn estos días vi una película –muy, pero muy cómica- que me dejó pensando debía comentarla con ustedes. Se trataba de Histeria (2011), una historia sobre una enfermedad harto diagnosticada a las mujeres durante siglos: la histeria femenina.

Esta curiosa enfermedad se reportaba en mujeres de mediana edad, sobre todo de clases medias y altas, con síntomas muy variados: insomnio, irritabilidad, agresividad, piernas hinchadas, nerviosismo… fantasías sexuales y lubricación vaginal (Jmmm); muy frecuente, por demás, en mujeres viudas o divorciadas. Sí, una terrible enfermedad *guiño*. El primer diagnóstico fue registrado en el 450 D.C. y dejó de ser utilizado en la década de ¡1950! ¡Nuestras abuelas probablemente estaban casadas para esa época!

Lo más insólito era el tratamiento recomendado: el paroxismo histérico, un espasmo nervioso causado por un masaje pélvico que un –respetado- doctor aplicaba a cientos de mujeres que padecían la histeria femenina; para hacerlo el doctor acostaba a la paciente con las piernas abiertas y la falda levantada, se frotaba las manos con aceites aromáticos y masajeaba las partes más delicadas de la mujer para estimular el sistema nervioso y relajar tensiones; el paroxismo era una especie de estallido nervioso. Era frecuente que como consecuencia del mismo se agitara la respiración, se ruborizara la señora, sudara, se retorciera, gritara e incluso dijera cosas extrañas. Por supuesto, estaban convencidos aquellos señores, no producía placer alguno pues la mujer era incapaz de sentir tal cosa sin la penetración de un hombre. Muy bien, este es el momento para que estalle de la risa, respire y siga leyendo.

Aparentemente llegó a creerse en el siglo 19 que tres cuartos de las mujeres de Londres sufrían de tal epidemia, y en consecuencia  los doctores eran víctimas de calambres en las manos pues imagínese, dando masajes pélvicos de 8 a 12 y de 2 a 6 ¿quién les podría juzgar? Se inventó entonces, en 1880, el masajeador eléctrico, una herramienta terapéutica para una enfermedad que había tomado las calles de Londres y que amenazaba con la estabilidad de la salud pública. Consistía aquel aparato de un motor que causaba vibraciones continuas cubierto de un mango del cual salía una pequeña punta redondeada. El aparato se encendía y sustituía a la mano del doctor en las labores del masaje pélvico. Éste se popularizó de tal manera que comenzó a ser vendido en modelos portables, convirtiéndose en uno de los primeros electrodomésticos en entrar a los hogares, incluso antes de las tostadoras, aspiradoras y planchas eléctricas.

Y con todo el humor que merece hay que verles la cara a estas señoras que hacían citas semanales para recibir estos tratamientos fingiendo por años que no tenía aquello nada que ver con placer sexual ¡Qué represión! (y sinverguenzura)… Afortunadamente en la película una mujer, bastante liberal por cierto, hace una afirmación que vale toda por la producción: «la histeria femenina es un invento para opacar la realidad de unas mujeres cuyos maridos son reticentes o incapaces de hacerles el amor a sus esposas como se debe, o hacérselos lo suficientemente seguido». He aquí, en menos de tres líneas, resumidos los conflictos de pareja de al menos quince siglos, y que sigue tan vigente hoy como en el 450 ¿O por qué creen que fueron tan exitosos los 50 escándalos de Grey?

Pero ya sabemos que no existe tal enfermedad y que las mujeres sí son capaces de sentir placer sin necesidad de la penetración de un hombre, pero aun así eso no ha acabado con la histeria femenina. La sexualidad femenina es distinta a la del hombre, es caprichosa e impredecible, cortada a la medida de cada mujer y del humor que tenga ese día. Definitivamente es más elaborada que aquella que demanda la testosterona.  Y le guste o no al caballero de turno, bien porque quiera una relación con la susodicha o porque quiera repetir el encuentro casual, se verá obligado a dedicarle el tiempo a cosechar éxitos en la pizarra de las “O”, porque no hay peor turn-off que un tipo que te deja a medias. Más temprano que tarde le llegará su domingo al egocéntrico.

Y como dice una amiga mía: cuando el sexo es bueno, no es una preocupación; cuando es malo es de lo único que se puede hablar.

Comentarios

Comentarios

Escrito por Amanda Quintero

Economista y escritora. Enamorada de lo público y de pensar en cómo hacer del mundo un lugar mejor. Runner. Twitter: @AmandaIsabel87

2 Comentarios
Escribir un comentario

cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football kits  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football shirts  | cheap football kits  | cheap football kits  | cheap football kits  | cheap football kits  | cheap football kits  | cheap football kits  | cheap football kits  | cheap football kits  | cheap football kits  | cheap football kits  | cheap football kits  | cheap football kits  |