Mujeres del Siglo 21

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Reflexiones de una despechada

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ADVERTENCIA: El post publicado a continuación puede contener exceso de intensidad y pérdida de dignidad. Gente feliz o prejuiciosa, favor abstenerse.

 Sucede que Mercurio se aplicó conmigo y su síndrome premenstrual. Hasta ahora me había ido bien cuando el fulano planeta estaba retrógrado, pero ya se me acabo la dicha de decir que cosas buenas me pasaban durante este periodo. Puras excusas, en verdad no creo en eso, sólo lo tomé a broma.

Resulta y acontece que desde que comenzó julio, la cosa no ha ido tan bien. Conflictos varios, depresiones, peleas, falta de tiempo. Todo se conjuga en apenas unos días. Ni siquiera hemos llegado a quincena.

En una de estas noches que han sido demasiado largas, me puse a revisar el timeline de mi Twitter ¾porque, aceptémoslo públicamente, todos creemos que somos unos genios en 140 caracteres aunque no siempre sea así¾ y encontré una reflexión (probablemente de madrugada), que rezaba lo siguiente:

“Lo malo de los antojos es que, como máximo, duran un trimestre”.

manias-de-embarazada_1_1462777Los antojos del embarazo vienen después de los primeros tres meses, en la mera mitad del medio, y eventualmente, desaparecen. A la mujer en cuestión se le pasa, de repente. Ya no quiere comer cosas extrañas, no se le antojan patillas de la Patagonia a las tres de la mañana, ni come aguacate con leche condensada.

De repente vuelve a ser normal, y sigue comiendo lo mismo que comía siempre. Sólo que ahora lo hace por dos.

Yo ya me cansé de ser antojo, no quiero ni siquiera ser menú de degustación (por chic y de buen gusto que sea), porque a mí me gusta comer mucho, y me gusta morder burda.

Una se te me cansa de las migajas, porque para eso hay otro tipo de palomas, en verdad. Y me disculpan la laureada expresión que acabo de escribir. Resulta y acontece que yo no tengo ganas de durar sólo tres meses (es lo que siempre ha durado algún merequetengue que haya tenido), porque yo quiero una historia bonita. Yo sí soy bien Susanita, o al menos estoy clara en que quiero tremenda rumba para celebrar mi amor con alguien.

No será por ahora. Estoy en medio de un despecho arrabalero, no tan cabilla, pero arrabalero al fin, y lo asumo dignamente. No quiero ponerme intensa, sólo admito que este proceso, eventualmente, lo recordaré como algo sabroso, porque siento de más y veo todo como si Lupita Ferrer fuese mi madrina.

La cosa es que me estoy cansando. Y no quiero cansarme de sentir. Dentro de mis opciones está meterme a monja tibetana que fume marihuana a las orillas de algún río pacífico, mientras levita; pero considero que necesito demasiada paz para lograr eso, y por ahora, no he conseguido de eso en ningún mercado. Puede que también esté escaseando, puede que venga incluida en la harina P.A.N., o puede que sea el envoltorio del inexistente papel de baño.

Yo sólo quiero una historia bonita. Yo ya estoy cansada de ser una patilla de la Patagonia que sólo encuentra comensal en horas de madrugada.

 

Comentarios

Comentarios

Escrito por Patricia Ramírez

Actriz en construcción. Alérgica al drama y protagonista del mismo. Tatuada, perforada y complicada enmascarada. Algo así como una comunicadora social que ejerce editando eventos sociales. Fiel creyente de la ironía y sarcasmo como medio de expresión. Conquistadora intelectual porque no pretende ser miss. Alérgica al tinte rubio. Me saco las cejas cuando me acuerdo y me quito la pintura de uñas cuando ya es demasiado insulto al criterio estético. Pero me baño todos los días y me veo linda. No llevo la ropa apretada por rendir honor al sentido común. Me encantan los tacones aunque no los use. No se me da bien eso del masoquismo corporal (al menos). Fiel creyente del poder de sanación del bolero, el rock argentino y la música española. Amante de los musicales en medidas obsesivo-esquizofrénicas. Fotógrafa intensa de viajes. Intento de locutora. Indefinible más allá del sentido del humor. Y hasta cuchi en madrugadas. Twitter: @Patmirez

3 Comentarios
  • Me gusta, más que eso: ME ENCANTA! y te lo tengo. Asi que mi Pats, apoyo tu cruzada.

  • Daniel Trujillo 15 July, 2013 a las 5:50 pm

    jajajajaja, algunos hombres tambie a veces nos sentimos patillas de la patagonia no es exclusivo del sexo femenino, aun asi esta buenisimo el post.

  • Gracias, Lany preciosa!
    Daniel! Sé que no es exclusivo del género femenino sentirse como patilla de Patagonia. Tengo noches de despecho con mis amigos varones que así lo certifican. Me alegra saber que no soy la única que se cansa de esa sensación. Gracias por tus comentarios!

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